Fr Patxi Bergara, Franciscano

India, mila koloretako herrialdea, kultura hinduaren jaio-lekua, tenplu zoragarriak lurralde osoan, zarata, jendea... eta pobreziarik muturrenekoa. Bidaiariak kontrastez beteriko herrialdearen ikonoak bisitatuko ditu eta argazkiak aterako. Hor konpon!
Indiako 65 probintziatan 53 frantziskotar kongregazioek pobreentzako eta pobreen artean anaidi izan nahi dute. Bhopalen egin berri da Indiako famili frantziskotarren Batzar Orokorra eta bertan emakumeen aurkako indarkeria oro borrokatzeko hamar puntutako programa bat garatu dute.
Esaterako, Mariaren Frantziskotar Misiolaria den Annie J. Matry arrebak urteak daramatza emakumeen salerosketaren eta prostituzioaren aurka borrokan. Lan horregatik Indiako gobernuak 2016an Gizarte lan onenaren saria eman zion.
El país de los mil colores, cuna de la cultura hindú,… al norte la ciudad rosada de Jaipur; y Udaipur, conocida por sus lagos. También en Jaysalmer, la ciudad dorada del desierto de Thar. Un país de impresionantes templos repartidos a lo largo de toda su geografía. Cuando el viajero llega a Delhi se encuentra con una de las ciudades más bulliciosas del mundo, una ciudad llena de contrastes que esconde en sus noches y callejones la pobreza más extrema. El viajero, ajeno a lo que le rodea, tomará su tiempo para visitar y fotografiar iconos de un país lleno de contrastes. Y … “aquí paz y después gloria”.
“Fraternidad pobre entre los pobres y para los pobres”, es la frase que encierra el apostolado franciscano y que resume el deseo de las 53 congregaciones franciscanas que se encuentran en 65 provincias de la India, y que así se expresaron en su Asamblea General en la ciudad de Bhopal, en donde reafirmaron su compromiso en no dejar de mirar y vivir con los más necesitados. Los Hermanos y las Hermanas expresaron así el deseo de permanecer arraigados en la Vida Evangélica a ejemplo de San Francisco y de Santa Clara de Asís, y esto significa permanecer, pertenecer a los pobres y marginados, lo que les empuja a estar en los tugurios, y en las zonas marginales en todos sus modelos.
El coordinador de la Asociación de Familias Franciscanas de la India (AFFI) el Franciscano Capuchino Nithiya Sagayam, señaló que los franciscanos se sienten llamados a “transmitir, proponer y vivir una cultura contraria a la violencia, el consumismo, el individualismo y el materialismo predominante en la sociedad india”.
Fruto de esta Asamblea ha surgido un programa de diez puntos para combatir todas las formas de violencia contra las mujeres, prácticas como: el aborto selectivo, el infanticidio femenino, los abusos sexuales a niñas; los matrimonios obligados de niñas, el trabajo infantil, la violencia doméstica a las mujeres, el acoso sexual en el trabajo y la trata de mujeres y niños, demasiado frecuente hoy en este gran país que es la India.

En este programa, la AFFI colabora con otras congregaciones religiosas, instituciones civiles, grupos interreligiosos, ONGs, asociaciones y centros culturales, lanzando programas de sensibilización a nivel cultural y social, y al mismo tiempo promoviendo proyectos e iniciativas de asistencia y rehabilitación de niñas y jóvenes que son víctimas de esta violencia.
Como dice el Hno Nithiya Sagayma, “existen numerosas congregaciones franciscanas que participan en la educación, la defensa y el desarrollo de las mujeres”, y este compromiso forma “parte de la plena participación de la familia franciscana para la promoción de los más desfavorecidos y marginados, para restaurar las condiciones dignas de vida de cada ser humano”.

Trata de mujeres,
un gran negocio en India.
Sola ante el peligro es como se encuentra la Hna. Annie J. Matry, perteneciente a las Franciscanas Misioneras de María, que desde hace años combate la trata y prostitución de mujeres en India. Así lo denunció en la convención celebrada el pasado mes de marzo en la ONU sobre ‘Prevención de la Trata Humana de chicas y mujeres rurales’.
“Los trabajos de prevención en zonas como la mía son casi inexistentes. Estas familias necesitan un acompañamiento amoroso. Necesitan sentir que la sociedad se ocupa de ellos. Pero donde yo estoy y trabajo, estoy prácticamente sola. Y hay muchas como yo”.
Critica que aunque hay organismos estatales e internacionales que dedican sus fondos a combatir la discriminación laboral de la mujer, no lo hacen en cambio para impedir que las mujeres pobres del campo sean secuestradas para convertirlas en esclavas sexuales.

“Dejemos de fingir que estas jóvenes aparecieron de la nada. Dejémonos de fingir que no hay una clara y reconocible cadena de abastecimiento de la explotación. Estas muchachas vienen de algún lado. Y nosotros sabemos de dónde”, e insiste: “La explotación del sexo es un gran negocio. Y es gobernado por los mismos principios que cualquier otra actividad comercial: demanda y oferta. Tienes un producto. Alguien compra, otro vende. En este caso, el producto es el acceso sexual a otro ser humano”.
Esta franciscana lleva años colaborando con las ONGs que combaten la trata de seres humanos, y por su tenaz batalla a este gran problema, en 2016, Sor Annie recibió el galardón al ‘Mejor Trabajo Social’ otorgado por el gobierno indio.
La solución: frenar los secuestros
Esta Franciscana insta a un cambio de mentalidad social para hacer frente a esta lacra. “La trata de mujeres jóvenes existe porque hay muchos hombres de todas las edades que piden sus servicios… la verdadera solución es la conversión de los corazones, cortar la demanda y secar el mercado”, destaca.
La Hermana Annie trabaja en una zona rural de la India central, en Chhattisgarh, en medio de poblaciones tribales donde las ONGs o los mismos funcionarios del Estado Indio se encuentran muy lejos lo que favorece que los traficantes se muevan con relativa impunidad. “Los traficantes saben todo esto. Saben que en mi área, los padres de los niños son fáciles de engañar y que a veces están tan desesperados que llegan a vender voluntariamente a sus hijos”, afirma.
Los traficantes de niñas y mujeres a veces simulan ser benefactores engañando así a las mismas jóvenes y a su entorno, según lo relata, sor Annie que lo ilustra con el caso de una chica vendida cuando tenía 13 años a una falsa agencia, la cual, le había prometido un trabajo en la ciudad, para permitirle enviar dinero a su casa. Su familia jamás volvió a tener noticias de ella. Sin embargo, la joven muy lejos de encontrar trabajo, fue violada, golpeada y torturada antes de ser rescatada.
En este contexto, la Iglesia Católica a través de sus misioneros y agentes de pastoral, trabaja sin descanso en la lucha por la defensa de los derechos humanos de los más vulnerables: los pobres, los niños y las mujeres.
Si bien la comunidad cristiana es pequeña en términos numéricos en relación a la población total de la India, su contribución al cambio en la India es muy significativo.